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Barcelona 2003

VACUNACIÓN SISTEMÁTICA CONTRA EL NEUMOCOCO EN LOS MAYORES DE 65 AÑOS

REFLEXIÓN 1

No esta demostrada la efectividad de la vacuna neumocócica en el anciano y algunas hipótesis deberían ser falsadas con urgencia.


Joan Puig-Barberà,
Médico de Familia
Grupo de Vacunas, SVMFIC
Centre de Salut Pública de Castelló
jpuigb@terra.es

El neumococo es la causa del 25% de las neumonías adquiridas en la comunidad(1), dando lugar a tasas especialmente elevadas de morbimortalidad en las personas de 65 y más años(2), grupo en el que se observan el 28,6% de casos de enfermedad neumocócica(3), con una incidencia anual de neumonía neumocócica que puede situarse entre 3 y 8 casos por 1000 personas de 65 o más años(4), y una letalidad del 12,3%(5). Por otra parte, la incidencia anual de enfermedad invasora por S pneumoniae se sitúa alrededor de 46,4 por 100.000 en el rango de 65 a 79 años de edad y de 98,5 por 100.000 en los mayores de 80 años(3), con tasas de mortalidad de 7,4 por 100.000 en el grupo de 65 a 79 años y de 17,4 por 100.000 en los mayores de 80 años(2;3).

Recientemente se ha comercializado en España una vacuna compuesta por los polisacáridos capsulares purificados de 23 serotipos de S pneumoniae(6), esta misma vacuna ha estado disponible en Estados Unidos desde 1983(7).

La indicación de la administración sistemática de la vacuna de 23 polisacáridos capsulares no conjugada del neumococo (en adelante denominada vacuna antineumocócica simple) no ha estado exenta de debate por la discordancia entre los resultados de los estudios realizados(8-14), observándose un importante disparidad en las recomendaciones internacionales para su uso en población de 65 o más años(9;15-18).

Esta polémica tiene su origen a principios de los años ochenta, en aquel momento, y ante los hallazgos no concluyentes sobre la eficacia de la vacuna de un ensayo clínico de envergadura razonable y con asignación al azar oculta y doble enmascaramiento, que no llegó a publicarse(19), se argumentó que el poder estadístico necesario para demostrar la eficacia protectora de la vacuna sólo podría alcanzarse incluyendo en los ensayos clínicos un número tan elevado de sujetos que los hacía impracticables, proponiéndose, para salvar este escollo, fiar en los resultados de estudios observacionales(20;21).

Recientemente se ha publicado una revisión sistemática(14) que tiene en cuenta esta propuesta e incluye, tras recopilar la bibliografía existente y valorar la validez de los estudios con criterios explícitos(22-24), los resultados de ensayos clínicos y estudios observacionales.

La mejor estimación disponible sobre la efectividad en el anciano de la vacuna para evitar neumonía neumocócica por serotipos incluidos en la misma fue del 14%, con un intervalo de confianza del 95% de -199% a 76%. El número necesario de sujetos a vacunar (NNV) para evitar un caso fue de 1197, con un intervalo de confianza que incluyó la posibilidad de originar un caso de neumonía neumocócica por cada 85 vacunados o más o de evitar un caso por cada 242 individuos vacunados o más, este intervalo incluyó el valor infinito, por lo que no fue posible descartar la nulidad del efecto de la vacuna.

En cuanto a la enfermedad invasora por serotipos incluidos en la vacuna, la efectividad en el anciano fue del 32%, con un intervalo de confianza de -18% a 61%. El NNV para evitar un caso de enfermedad invasora fue de 785, con un intervalo de confianza en el que el NNV para producir un caso fue de 1399 vacunados o más y el NNV para evitar un caso fue de 412 vacunados o más. El intervalo incluyó, también en este caso, el valor infinito, por lo que no fue posible descartar la nulidad del efecto de la vacuna.

Finalmente, se realizó una metarregresión mediante un análisis de regresión múltiple sobre el logaritmo del riesgo relativo de enfermedad invasora según estado vacunal como variable a explicar e incluyendo como variables explicativas el año de realización del estudio, el diseño, los serotipos incluidos y el nivel de sesgo según una clasificación explícita(25); resultando que fue el nivel de sesgos (p = 0,004) el que mejor explicó los resultados observados (ver figura).

Veinticinco años después de la primera autorización de la vacuna antineumocócica simple todavía persiste la incertidumbre sobre su eficacia y algunos autores advierten que es preciso revisar las recomendaciones a favor del uso sistemático de esta vacuna en las personas de 65 o más años(11;15;26).

Mientras las estimaciones presentadas más arriba implican la imposibilidad de afirmar la existencia de pruebas a favor o en contra de la vacuna, si se sitúan en un abanico que incluye, además del efecto nulo de la vacuna, la posibilidad de que la vacuna contribuya a que se produzca la enfermedad que se pretende evitar. Esta última posibilidad es inquietante y altera radicalmente el escenario ético de toma de decisiones y más cuando existe una plausibilidad biológica para que esto suceda(27) y algunos autores la objetivan(28).

La indicación sistemática de esta vacuna a la población mayor de 65 años no debe realizarse sin contar con un ensayo clínico que demuestre de forma inequívoca su eficacia protectora y no parece adecuado que el tamaño del ensayo sea una limitación suficiente cuando no la hay para administrar la vacuna a millones de mayores o muy mayores, a pesar de las dudas razonables sobre la ocurrencia de efectos no deseados.

Por otra parte, el relato de las pruebas científicas disponibles, a modo de revisión no sistemática, en la que se basan algunas recomendaciones(29) no es el mejor argumento que contraponer a un examen crítico y estructurado de la literatura(30); tampoco las recomendaciones basadas en evaluaciones económicas son válidas si una de las variables principales no se ajusta a la realidad, así, si no hay efectividad huelga cualquier consideración(31).


Referencias

1.- Ruiz-Gonzalez A, Falguera M, Nogues A, Rubio-Caballero M. Is Streptococcus pneumoniae the leading cause of pneumonia of unknown etiology? A microbiologic study of lung aspirates in consecutive patients with community-acquired pneumonia. Am J Med 1999;106:385-390.
2.- Sleeman K, Knox K, George R, Miller E, Waight P, Griffiths D et al. Invasive pneumococcal disease in England and Wales: vaccination implications. J Infect Dis 2001;183:239-246.
3.- Robinson KA, Baughman W, Rothrock G, Barrett NL, Pass M, Lexau C et al. Epidemiology of invasive Streptococcus pneumoniae infections in the United States, 1995-1998: Opportunities for prevention in the conjugate vaccine era. JAMA 2001;285:1729-1735.
4.- Muñoz Alcañiz A, Sobrino Vegas L, Velasco Muñoz ML, Cano Portero R, Mateo Ontañón S. Vigilancia de las neumon¡as en Espa¤a. Bol Epidemiol Semanal 1997;5:29-32.
5.- Fine MJ, Smith MA, Carson CA, Mutha SS, Sankey SS, Weissfeld LA et al. Prognosis and outcomes of patients with community-acquired pneumonia. A meta-analysis [see comments]. JAMA 1996;275:134-141.
6.- Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. J07A9C: Otras vacunas monocomponentes. Streptococcus pneumoniae polisacáridos capsulares. [en línea]: Base de Datos del Medicamento [última actualización] 2001.<http://pfarmals.portalfarma.com:8080/farma/ > [Consulta: 10 Mar 2001].
7.- Pneumococcal polysaccharide vaccine. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 1989;38:64-66.
8.- Fine MJ, Smith MA, Carson CA, Meffe F, Sankey SS, Weissfeld LA et al. Efficacy of pneumococcal vaccination in adults. A meta-analysis of randomized controlled trials. Arch Intern Med 1994;154:2666-2677.
9.- CDC. Prevention of pneumococcal disease: recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP). MMWR Morb Mortal Wkly Rep 1997;46(RR-8):1-24.
10.- Hutchison BG, Oxman AD, Shannon HS, Lloyd S, Altmayer CA, Thomas K. Clinical effectiveness of pneumococcal vaccine. Meta-analysis [see comments]. Can Fam Physician 1999;45:2381-93:2381-2393.
11.- Moore RA, Wiffen PJ, Lipsky BA. Are the pneumococcal polysaccharide vaccines effective? Meta-analysis of the prospective trials. BMC Fam Pract 2000;1:1.
12.- Cornu C, Yzebe D, Leophonte P, Gaillat J, Boissel JP, Cucherat M. Efficacy of pneumococcal polysaccharide vaccine in immunocompetent adults: a meta-analysis of randomized trials. Vaccine 2001;19:4780-4790.
13.- Watson L, Wilson BJ, Waugh N. Pneumococcal polysaccharide vaccine: a systematic review of clinical effectiveness in adults. Vaccine 2002;20:2166-2173.
14.- Puig-Barbera J, Belenguer VA, Goterris PM, Brines Benlliure MJ. Efectividad de la vacuna frente al neumococo en el anciano. Revision sistematica y metaanalisis. Aten Primaria 2002;30:269-282.
15.- Jefferson T, Demicheli V. Polysaccharide pneumococcal vaccines. BMJ 2002;325:292-293.
16.- Subdirección General de Prestaciones, Ministerio de Sanidad. Informe sobre la vacuna neumocócica. Med Clin (Barc ) 1994;102:383-386.
17.- Gosalbes-Soler V, Marquez-Calderón S, Maiques-Galán A, Latour-Pérez J, Bernal-Delgado E, Puig-Barberà J et al. Actividades preventivas en atención primaria: identificación de áreas de concordancia entre guías de práctica clínica basadas en la evidencia. Med Clin (Barc ) 2000;114 Suppl 2:88-92.
18.- Pneumococcal vaccination for elderly subjects: license extension. Still no proof of clinical efficacy. Prescrire Int 2000;9:106-109.
19.- Austrian R. Surveillance of pneumococcal infection for field trials of polyvalent pneumococcal vaccines. DAB-VDP-12-84, 1-84. 1980. Betsheda (MD), National Institute of Health. Report
20.- Broome CV, Facklam RR, Fraser DW. Pneumococcal disease after pneumococcal vaccination: an alternative method to estimate the efficacy of pneumococcal vaccine. N Engl J Med 1980;303:549-552.
21.- Clemens JD, Shapiro ED. Resolving the pneumococcal vaccine controversy: are there alternatives to randomized clinical trials? Rev Infect Dis 1984;6:589-600.
22.- Jadad AR, Cook DJ, Jones A, Klassen TP, Tugwell P, Moher M et al. Methodology and reports of systematic reviews and meta-analyses: a comparison of Cochrane reviews with articles published in paper-based journals. JAMA 1998;280:278-280.
23.- Moher D, Cook DJ, Eastwood S, Olkin I, Rennie D, Stroup DF. Improving the quality of reports of meta-analyses of randomised controlled trials: the QUOROM statement. Quality of Reporting of Meta- analyses [see comments]. Lancet 1999;354:1896-1900.
24.- Stroup DF, Berlin JA, Morton SC, Olkin I, Williamson GD, Rennie D et al. Meta-analysis of observational studies in epidemiology: a proposal for reporting. Meta-analysis Of Observational Studies in Epidemiology (MOOSE) group. JAMA 2000;283:2008-2012.
25.- Clarke M, Oxman AD, editors. Cochrane Reviewers' Handbook 4.0 [updated July 1999]. The Cochrane Library [database on CDROM]. The Cochrane Collaboration. Oxford: Update Software, 2000.
26.- Puig-Barbera J, Belenguer BA. Efectividad de la vacuna neumocócica en el anciano. No hay pruebas de su efectividad y algunas hipótesis deben ser falsadas. Aten Primaria 2003;31:139.
27.- Janeway CA, Travers P, Walport M, Shlomchik M. Immunobiology: the immune system in health and disease. 5 ed. New York: Garland Publishing; 2001.
28.- Jackson LA, Neuzil KM, Yu O, Benson P, Barlow WE, Adams AL et al. Effectiveness of pneumococcal polysaccharide vaccine in older adults. N Engl J Med 2003;348:1747-1755.
29.- Fedson DS. The clinical effectiveness of pneumococcal vaccination: a brief review. Vaccine 1999;17 Suppl 1:S85-S90.
30.- Puig-Barberà J. ¿Por qué los médicos de familia deben conocer en qué consiste la medicina basada en pruebas? Tribuna Docente 2001;2:23-24.
31.- Plans P. Coste-efectividad de la vacunacion antineumococica 23-valente en Cataluña. Gac Sanit 2002;16:392-400.

Resultado de la metarregresión del efecto del sesgo sobre de las estimaciones de la efectividad de la vacuna para evitar enfermedad invasora, las estimaciones de los estudios clasificados AB fueron significativamente distintas (p = 0,004) de las obtenidas en los estudios clasificados como C La interpretación de los valores representados en el eje de la x es: A, baja posibilidad de resultados sesgados; B, posibilidad moderada de resultados sesgados; C, posibilidad alta de resultados sesgados (ver el apartado de métodos).

 
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