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CRIBADO DEL CÁNCER
COLORECTAL
REFLEXIÓN 1
CÁNCER COLORECTAL:
¿ES FACTIBLE IMPLANTAR PROGRAMAS DE CRIBADO
POBLACIONAL?
El cáncer colorrectal (CCR) es el tumor
maligno más incidente en el conjunto de
la población en la mayoría de países
occidentales. Las tasas, tanto de incidencia como
de mortalidad, aumentan ligeramente en la cuarta
década de la vida y de una manera notable
a partir de los 60 años.
La evidencia científica disponible indica
que factores relacionados con los estilos de vida
y el desarrollo económico aumentan la incidencia
del CCR: obesidad, hiperinsulinismo, sedentarismo.
Aunque la información disponible no es
suficiente para dar unas recomendaciones claras,
si nos orienta hacia las principales intervenciones
de prevención primaria: promover el ejercicio
físico, prevenir el sobrepeso y la obesidad,
reducir el consumo de carne roja y de carne procesada,
así como carne muy cocinada o hecha directamente
al fuego. Aunque no hay evidencia suficiente sobre
el efecto protector de una dieta rica en fibra,
verduras y fruta, la mayoría de los expertos
opinan que es razonable aconsejar su ingesta a
la población general.
El CCR es una patología susceptible de
cribado: su incidencia y mortalidad son altas.
Su historia natural es razonablemente conocida:
el 80% de los CCR tienen una lesión precursora,
el pólipo adenomatoso, cuyo tiempo de evolución
hacia una lesión maligna se estima en unos
10-15 años. Se dispone de pruebas de cribado,
el test de sangre oculta en heces (SOH), la sigmoidoscopia
flexible y la colonoscopia, que permiten detectar
la enfermedad precozmente. Y, por último,
su tratamiento es más efectivo cuando el
cáncer se diagnóstica en estadios
tempranos.
Diversos ensayos clínicos (ECA) han demostrado
que el cribado con SOH reduce la mortalidad por
CCR. El ECA de Minessota muestra una reducción
de mortalidad del 33%, que persiste a los 18 años
de seguimiento. En el año 2002 se publicaron
los resultados del ECA de Nottingham, tras 11
años de seguimiento muestra una reducción
de mortalidad para el cáncer proximal del
16% y para el cáncer distal del 12%.
La disminución de la incidencia de CCR
al hacer cribado con SOH es un aspecto controvertido,
ya que los resultados de los diferentes ECA no
son concluyentes.
La sigmoidoscopia flexible permite examinar
los 60cm. dístales del colon. Es más
sensible, pero también más costosa
e invasiva. Si la practica personal especialmente
entrenado y con experiencia es una prueba segura
y con pocas complicaciones. Podría considerarse
eficaz en el cribado del CCR pero se necesitan
ECA que lo confirmen. Actualmente están
en curso dos ECA cuyos resultados en cuanto a
disminución de mortalidad no se conocerán
hasta dentro de unos años. En el UK Flexible
Sigmoidoscopy Screening Trial se practica una
sigmoidoscopia única alrededor de los 55-60
años, los primeros resultados indican que
este cribado es aceptado por la población,
es factible y seguro y la tasa de detección
de CCR es más alta que con la SOH. El otro
ECA se realiza en EEUU, la sigmoidoscopia de cribado
se practica cada 5 años, y es necesario
que la población tenga hecho, como mínimo,
antes de entrar en el estudio un test de SOH.
La colonoscopia permite evaluar la totalidad
del colon, requiere de muchos recursos y las complicaciones
son más importantes. Todavía no
disponemos de resultados de ECA que evalúen
su eficacia en el cribado del CCR. Modelos matemáticos
estiman que una colonoscopia cada 10 años
en población general permitiría
reducir la mortalidad por CCR en un 61% y la incidencia
en un 58%.
Diferentes sociedades científicas (US
Task Force, Cannadien Task force) recomiendan,
con nivel de evidencia A la detección precoz
del CCR en la población mayor de 50 años.
Pero todas reconocen limitaciones para aplicar
esta recomendación: la baja sensibilidad
y valor predictivo positivo de la SOH, la participación
de la población en estos ensayos es baja,
y esta disminuye a medida que se repiten las pruebas
de cribado, además un porcentaje importante
de sujetos con SOH positivo no completa los estudios
necesarios para el diagnóstico. Otras dificultades
serian el no disponer aún de los resultados
de los ECA con sigmoidoscopia y las recomendaciones
poco concretas en cuanto a la prueba de detección
precoz seleccionada y su periodicidad.
Comparado con no hacer nada el cribado del CCR
es coste-efectivo, pero actualmente no tenemos
evidencia suficiente sobre que estrategia es la
mas coste-efectiva en nuestro medio y en población
general.
La decisión de programas poblacionales
de cribado es ajena a los profesionales de primaria,
sin embargo el papel de estos profesionales es
muy importante en la detección de aquellas
personas que están dentro de algún
grupos de riesgo de CCR. Estos grupos están
bien definidos, y la evidencia sobre la efectividad
del cribado en estos grupos esta perfectamente
establecida.
Pilar Cierco Peguera
Médico de Familia.
ABS Florida Sud. L’Hospitalet, Barcelona
Grupo Cáncer PAPPS
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